Doctrina de seguridad nacional a la colombiana

22.Jun.09 :: Batalla de ideas

La mentira es el arma que mejor maneja el presidente Uribe para ilegitimar a quienes piensan distinto y se distancian de su proyecto de ultraderecha.

La guerra sucia que afecta a los colombianos con su barbarie, es un coletazo de la guerra fría y efecto de la doctrina de Seguridad Nacional impuesta por el imperialismo, hoy llamada “seguridad democrática” por el gobierno de Uribe.

La estrategia contrainsurgente adoptada para resolver el conflicto social y armado interno, se basa en dicha doctrina y está asumida como política de Estado con todo su rigor.

El resultado está a la vista. La guerra sucia dirigida a eliminar al llamado enemigo interno, profundizó la crisis humanitaria, distanciando la solución política al conflicto y complejizandolo con nuevas prácticas y actores.

La violación sistemática de los Derechos Humanos

El desplazamiento forzado de más de cinco millones de campesinos a quienes les arrebataron cerca de seis millones de hectáreas de tierra y que deambulan, sin destino cierto y en la miseria por los centros urbanos; los treinta mil y más desaparecidos de los que nadie habla; los crímenes de Estado hoy denominados falsos positivos, los tres mil sindicalistas asesinados y más de un millón de muertos por la violencia, entre otras barbaridades. Es el balance nefasto de la guerra sucia.

Narcoparamilitarismo y narcotráfico con beneplácito del Estado.

La expansión acelerada de esta tenebrosa maquinaria de la muerte, fue posible como fuerza aliada del gobierno en la lucha contrainsurgente; la inundación del mercado internacional con grandes cargamentos de cocaína y heroína que salieron del país con el beneplácito de las autoridades, para financiar el paramilitarismo y enriquecer a grandes capos; quienes asumieron el control político y militar a nivel regional y, de instituciones claves de la Nación a través de la jauría de políticos sin escrúpulos.

La opinión internacional y en especial los ciudadanos de los países cuyos gobiernos financian la guerra en Colombia, con los impuestos que pagan, deben tener claro que son engañados y que la política antidrogas fracasó porque el gobierno colombiano financió la guerra sucia con los dineros procedentes de la introducción de la droga a sus países, con la complicidad o ingenuidad de sus respectivos mandatarios.

La degradación ética y moral de la conciencia nacional.

Otro resultado de la estrategia contrainsurgente diseñada para Colombia, es la degradación ética y moral de la conciencia nacional, con la adopción como principio que todo es válido para obtener los resultados y se impuso la ley mafiosa donde todo se compra, todo se vende y se paga con la vida.

Cuando se necesitó fabricar un enemigo interno tenebroso se acuñó el concepto del terrorismo, se ilustró con los execrables crímenes de los narcoparamilitares y se equiparó a éstos con la guerrilla para fundamentar la calificación de terrorista.

Para indisponer e ilegitimar a la guerrilla ante la opinión nacional e internacional, se le responsabilizó de la casi totalidad de tres mil y más secuestrados que informó el gobierno; pero cuando Uribe necesitó mostrar resultados de su política de Seguridad Democrática, redujo la cifra a menos de 125 personas.

En estos días para tapar los escandalosos delitos de la “parapolítica” y la “yidispolítica” que comprometen al gobierno, dirige la atención de la opinión pública en contra de la oposición y la disidencia política. Con tal fin el Presidente está armando un montaje contra tres parlamentarios del PDA y la senadora Piedad Córdoba acusándolos de estar al servicio de las FARC y a algunos magistrados de las Cortes, de tener vínculo con el narcotráfico.

La Doctrina de Seguridad Nacional hace de la repetición sistemática de la mentira un arma que mediante la manipulación de la información, la convierte en verdad y que el poderoso aparato mediático de la élite dominante impone como matriz comunicacional.

La mentira es el arma que mejor maneja el presidente Uribe para ilegitimar a quienes piensan distinto y se distancian de su proyecto de ultraderecha; para engañar a la opinión nacional e internacional con los éxitos de la nefasta doctrina de Seguridad Nacional camuflada bajo el nombre de política de Seguridad Democrática.