Alianza destructiva

31.Mar.10 :: Batalla de ideas

Debates al interior de la izquierda de República Dominicana

Una parte de la izquierda partidista, específicamente las direcciones del MIUCA-PCT, Fuerza de la Revolución (FR) y MPD, hablaron de “alianzas puntuales” para tratar de suavizar el “trago amargo” de sus pretendidos pactos electorales con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), destinados a la inclusión de algunos de sus candidatos(as) en las boletas de esas fuerzas corrompidas y neo-liberalizadas, absolutamente controladas por los dos nuevos dueños: Miguel y Leonel.

La realidad es que esos dirigentes de izquierda -después de esforzarse durante años en convencer a la gente de las maldades comprobables del PRD, el PLD y el destartalado PRSC- aparecen de sopetón aliados al PRD (al parecer le falló el intento con el PLD); precisamente en la fase de mayor degradación política, ideológica y moral del partido blanco.

El rechazo que ese paso ha generado en la franja política más avanzada de nuestra sociedad, no está solo motivado por válidas razones morales sino también por razones políticas fundamentales, a saber:

Ø EL PRD ha asumido la corrupción y la narco-corrupción como factor de poder político.

Ø Ha degenerado en una especie de “compañía por acciones”, con dueño y clientela, subordinándose además a la ideología neoliberal.

Ø Está atado al tren del imperialismo actual, amalgamado con el “lumpen impresariado” y la oligarquía, y sumiso a la voracidad de las corporaciones transnacionales.

Ø Las estructuras de mando del PRD están contaminadas por todas las ideologías conservadoras.

Ø La hegemonía de Miguel Vargas en el PRD es la máxima expresión de ese proceso así como de la privatización de ese partido.

Ø Miguel Vargas y Leonel Fernández son los responsables de la aprobación en el Congreso Nacional del ignominioso contrato con la BarricK Gold.

Es precisamente con ese PRD, bajo esa hegemonía, que lamentable y penosamente están pactando esos dirigentes de la izquierda tradicional de nuestro país; y es precisamente con ese PLD de Leonel que pretendieron pactar.

Por suerte la izquierda en este país, aunque los medios y el sistema no lo propagandicen así, es más amplia y diversa que ese sector y esos dirigentes aliados al PRD.

Aquí está en desarrollo una nueva izquierda, que unida a una parte de la izquierda histórica (entre esta última inclúyanos), no está en esa pendiente de descrédito provocada por esa alianza destructiva de su identidad.