¿Es legal la legalidad capitalista?

02.Dic.10 :: Batalla de ideas

¿Cual debería ser la relación del gobierno de Venezuela con el de Santos? ¿Qué actitud adoptar frente a la insurgencia de las FARC-EP? ¿Hay que extraditar a los guerrilleros a sus países de origen? Opinan revolucionarios de Venezuela.

Es necesario ir pensando en construir una legalidad internacional de los oprimidos, en oponer a la legalidad capitalista, la legalidad de los pueblos en Revolución, la legalidad Socialista.
La legalidad internacional es oligarburguesa. La coyunda imperial se ciñe sobre el planeta, de allí que una Revolución, y más si es pacífica, debe moverse en esas aguas enemigas. La situación exige inteligencia y claridad en principios y objetivos.
Hace pocos días en Lisboa se reafirmó el pacto militar de las potencias capitalistas en contra de la insurgencia mundial. En esa reunión, la OTAN con anuencia de Rusia, aprobó un documento de lineamientos estratégicos que explícitamente contempla la intervención militar en cualquier lugar del planeta, sin pedir permiso a nadie, sólo por decisión de ese organismo, que en la práctica sustituye a la ONU y a la OEA.
Es así que los movimientos emancipatorios nacionales se enfrentarán no sólo a las fuerzas represivas de sus países, sino a una fuerza internacional, lo que hoy pasa en Irak, o en Agafnistán no será una excepción, será la norma de los conflictos por la liberación de los pueblos. Se impone ahora el pensamiento internacionalista como una necesidad vital. Todas las fases de la lucha revolucionaria tienden por mandato de las circunstancias a internacionalizarse.

POR: NEFTALÍ REYES

La legalidad no está separada de la lucha de clases, siempre favorece el dominio de una clase sobre el resto de la sociedad. En el caso de la oligarburgesía es muro de contención frente a los intentos emancipatorios de los explotados y expropiados, y garante de los intereses de los oligarburgueses.
Esta legalidad ha tomado cuenta del planeta. La Humanidad toda sufre el sometimiento del imperio capitalista mundial, salirse de esa esfera es delito, los que intenten liberación son inmediatamente calificados como forajidos, sean hombres, grupos o países.
La reciente reunión de la OTAN en Lisboa con la aprobación descarada y sin tapujos de la intervención de esos países, más Rusia, en cualquier parte del planeta. El increíble pedido de extradición por parte del gobierno colombiano de un ciudadano chileno, y la inaudita receptividad a ese pedido de la “justicia” oligarburguesa chilena dibujan muy bien el cuadro internacional de la legalidad de clases. Veamos.
Dice el valiente editorial de la revista chilena Punto Final:
“El ciudadano chileno Manuel Olate Céspedes se encuentra en prisión preventiva acusado de ser el nexo entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y una organización no identificada del pueblo mapuche. El gobierno colombiano pide la extradición de Olate, militante comunista y miembro de la Coordinadora Continental Bolivariana, una organización solidaria con los movimientos que luchan por la independencia de América Latina. La detención de Olate se prolongará hasta que la Corte Suprema se pronuncie sobre la solicitud de extradición, para lo cual el gobierno colombiano debe hacer llegar pruebas que respalden sus vagas acusaciones”. [Ver editorial completo en Debate Socialista No. 121, páginas 6 y 7].

Está claro que la legalidad oligarburguesa, en la persecución de la insurgencia borra las los límites patrios y se hace cada vez más internacional, contra la insurgencia se unen con descaro. Así, al pacto de la OTAN se suma Rusia sin más consideración que proteger al mundo capitalista. Perseguirán a cualquier pueblo que ose liberarse del yugo imperial. La OTAN da los pasos para en la práctica sustituir a la ONU, en constituirse en poder de hecho, sustentado en la fuerza, en el poder militar.
He allí la base de las amenazas de diego arria de juzgar a Chávez en la corte internacional, es decir, en la legalidad oligarburguesa internacional.
Es así que los movimientos emancipatorios nacionales se enfrentarán no sólo a las fuerzas represivas de sus países, sino a una fuerza internacional, lo que hoy pasa en Irak, o en Agafnistán no será una excepción, será la norma de los conflictos por la liberación de los pueblos. Se impone ahora el pensamiento internacionalista como una necesidad vital. Todas las fases de la lucha revolucionaria tienden por mandato de las circunstancias a internacionalizarse.
Las Revoluciones deben ser cautelosas en las necesarias relaciones con el mundo oligarburgues, no deben confundir táctica con estrategia, aferrarse siempre a los principios.
Recordemos lo que Hitler hizo con la Unión Soviética, la sometió a una feroz invasión a pesar de haber firmado un pacto. O recordemos lo que Monteverde hizo con Miranda, lo mandó preso y persiguió con saña a los patriotas por encima de la firma de un armisticio con todos los honores. Recordemos, aquí cerquita, lo que hicieron los oligarburgueses en Abril con el ofrecimiento de conciliación, construyeron el sabotaje petrolero.
No hay dudas, no se puede creer en los acercamientos con los oligarburgueses, estos pueden ser convenientes en un momento, eso lo decide el gobierno y lo respetamos, pero nunca anularán la confrontación estratégica, ésta no depende sino de las condiciones reales de explotación.
La legalidad burguesa es embustera, allí está la libertad de posada carriles y la prisión de los Cinco Héroes Cubanos. Los Revolucionarios deben tener otra legalidad, otras consideraciones éticas. Una buena regla para ubicarse en este mundo capitalista, sería: “si los oligarburgueses lo condenan sospéchese de injusticia”.
Es necesario ir pensando en construir una legalidad internacional de los oprimidos, en oponer a la legalidad capitalista, la legalidad de los pueblos en Revolución, la legalidad Socialista.
La legalidad internacional es oligarburguesa. La coyunda imperial se ciñe sobre el planeta, de allí que una Revolución, y más si es pacífica, debe moverse en esas aguas enemigas. La situación exige inteligencia y claridad en principios y objetivos.
Hace pocos días en Lisboa se reafirmó el pacto militar de las potencias capitalistas en contra de la insurgencia mundial. En esa reunión, la OTAN con anuencia de Rusia, aprobó un documento de lineamientos estratégicos que explícitamente contempla la intervención militar en cualquier lugar del planeta, sin pedir permiso a nadie, sólo por decisión de ese organismo, que en la práctica sustituye a la ONU y a la OEA.
El capitalismo suma a sus tribunales, policías, ejércitos internacionales, la presión económica, política y diplomática. Para ser aceptado en el mundo capitalista es necesario marchar al ritmo del capitalismo, caso contrario, tal como a la Chile de Allende, o a Cuba, esas economías crujirán, esos pueblos sufrirán bloqueos y la crueldad del imperio.
En esas aguas debe navegar la Revolución Bolivariana. Todo cuidado es poco, nos acechan peligros por ser, y también peligros por dejar de ser.
Entonces las claves de la travesía hacia el Socialismo están en mantenerse apegados a los principios revolucionarios. En no confundir el escarceo táctico con la profundidad estratégica, en no ilusionarse con amigos oligarcas. De no hacerlo así, quedaremos atrapados en la red de las conveniencias y sin percatarnos nos convertiremos en uno de ellos.
La Revolución Bolivariana tiene una política internacional soberana, por eso enfrentamos los problemas que la dificilísima situación mundial presenta a los movimientos liberadores, que en definitiva eso somos.
La confabulación del capitalismo contra los movimientos emancipadores es brutal, los considera “al margen de la ley”. Cada paso que demos, cada declaración del gobierno, trae consecuencias estratégicas que deben ser consideradas. Veamos.
Si el gobierno declara que: “deportaría a Colombia a todo miembro de las FARC, que se encuentre en Venezuela, porque ni avala ni apoya a ningún grupo que esté al margen de la ley”, resuelve un problema táctico, que es desligarse del conflicto colombiano: proteger el territorio de operaciones de todos los grupos que allá operan, y quedar en condiciones de influir en el conflicto con acciones de paz, hasta allí todo bien.
Sin embargo, al calificar a las FARC, como grupo al margen de la ley, está situándose en el medio del conflicto, y tomando partido por la legalidad oligarca, la misma legalidad que hizo posible a Lobo y justifica la salida de Zelaya. La que reconoce la agresión de la OTAN al planeta.
La legalidad oligarca en Colombia se construyó y construye sobre la sangre de los campesinos y revolucionarios colombianos. Las FARC existen como respuesta a esa injusticia y a esa represión oligarca.
Las FARC, aun con sus errores y extravíos, forman parte de la gran lucha mundial contra las oligarburguesías, por eso el deber de los Revolucionarios, por encima de las circunstancias, debe ser de respeto profundo a las FARC y a su lucha.